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domingo, 29 de diciembre de 2013

Última carta del año

A quien corresponda:

Hoy escribo todavía lejos de casa, pero en casa en cierta manera. Todos están aquí al fin y al cabo. Me quedé en Alemania estas Navidades por alguna extraña decisión interna, disfrazada de excusas, y fechas, y vuelos, y cosas sin importancia. No quería salir de este lugar. No quería volver a ver el árbol de neones de la plaza del Ayuntamiento, ni ese horrible Belén que ponen por allí. No quería tener que ver los programas especiales de Nochebuena, Navidad, la gala de los Inocentes ni el mensaje del Rey. Ni las luces de El Corte Inglés o el reciclaje del famoso del año en el anuncio de rebajas. Todo eso, ahora que estoy tan lejos, me parecía la misma capa de caspa de España, esa que tan poco añoro, esa que me da miedo, porque estará esperándome cuando vuelva. Y los anuncios de juguetes y los catálogos (saben, cuando tenía 8 años me di cuenta de que todo lo de los Reyes era mentira por culpa de los malditos anuncios y los catálogos, la excusa de mis padres de que muchos niños tenían cumpleaños en esa época ya no coló). Y todo eso que ustedes ya saben y que mejor o peor llevan. De vez en cuando me llegan ecos desde allí, leo el periódico casi cada día por no perder el contacto con la realidad, buscando esas líneas amargas y saber, en cierto modo, que esto es sólo un paréntesis, un poco de aire. Me llegan tristes noticias, pocas alegres de aquel país, España me dueles. Los que aprueban la ley del aborto, los mismos que no dan las ayudas a la dependencia y condenan a los vivos. Que España irá mejor el año que viene, que si recuperación económica y otros monólogos del peor Late Night. Malabares con las becas (yo hasta febrero, no veré ni un duro, después de 4 meses fuera, y veremos qué llega). Subida de la luz, aumento del consumo de velas, pistas de hielo en el centro de Valencia y todo el dolor del mundo en el rostro.

Aquí, sin televisión, me he ahorrado buenas dosis de hipocresía navideña y buenos deseos. Germersheim se quedó absolutamente vacío, parecía una ciudad fantasma (más de lo habitual). Las calles, oscuras de por sí (aquí no conciben la idea-Rita de farola cada metro y medio y a toda potencia), eran el lugar perfecto para disfrutar de ese silencio que tanto echaré de menos cuando me marche de aquí. Aquí, las luces de Navidad de las calles no te hacen creer que estás en un club de mala muerte, son pequeñas, amarillas y blancas, discretas, acogedoras y no estridentes (aún recuerdo el árbol de Navidad diseñado por Agatha Ruiz de la Prada en la Puerta del Sol...). Aquí los árboles son de verdad, hasta el que tomaron prestado las compañeras de piso para subirlo al balcón de casa. Aquí el calendario de adviento no es un cartón con chocolatinas, son saquitos de tela que alguien llena para ti cada día. Y no ha nevado, eso es cierto, y me siento profundamente engañada con la Navidad alemana por ese hecho en concreto, pero lo voy a pasar por alto por todo lo demás. En cierto modo, aquí el relato todavía te envuelve un poco, el frío y el vino caliente, los hijos pequeños de los vecinos sacando sus botas.

Pero tampoco vayamos a decir que las postales son aquí mejores. Aquí la Navidad no hace distinción a los que tienen minijobs, ese GRAN invento alemán que parece la panacea de nuestra época. Aquí trabajo con un contrato con el que es legal no pagar impuestos, ya que no superas el nivel de renta mínimo, aquí con ese contrato no tienes derecho a vacaciones, ni a baja, ni a paro, ni a cotizar para tu jubilación, ni a que te paguen los festivos, ni a la paga extra (me regalaron chocolatinas en el hotel). No te contratan por horario, sino por horas, aunque tú tienes que estar disponible durante ese horario aunque luego no trabajes. Facturas cada cuarto de hora y no tienes horarios fijos. Para los estudiantes es la mejor opción por la flexibilidad, pero cada día, en el trabajo, veo a señoras de más de 55 años, mirando el reloj a ver si ya ha pasado la manecilla de y cuarto para ir a firmar la hoja de horas y que no les descuenten un cuarto de hora más. En el sector servicios, más de la mitad de personal es contratado así (en el hotel, con más de treinta trabajadores, hasta las recepcionistas están de minijob y contratadas con cotización, quizá tres personas). Ven, aquí no hay paro. Y si está usted en paro, el servicio de empleo le da un trabajo en el sector público al módico precio de uno o dos euros la hora, y claro, si lo rechaza, le quitan la prestación. Aquí no hay paro señores, pueden venir todos a buscarse la vida a este lugar, no sé qué hacen todavía en sus casas. Aquí todos producimos, ¿saben?

El problema no está aquí o allá, aquí saben meter los platos rotos debajo de la alfombra, legalizar el suicidio de la clase media. Aquí todavía no han dejado que explote, los socialistas pactan con los conservadores, y después de cuatro meses de análisis de discurso para Interpretación, yo ya oigo el mismo texto con diferentes comas. Aquí han sabido poner tapones en los pozos negros, pintarlos de blanco y echarles perfume. Aquí no hay paro señores, pero búscate tres minijiobs para poder vivir y el plan de pensiones ya te lo sacas de la chistera. Aquí, o compites, o te caes, ¿saben?, cuando un niño tiene diez años ya deciden si va a ir a la universidad o va a ser un currante de pico y pala, los separan de escuelas y sin mayor drama, y aunque luego hay posibilidades de cambio, todo se reduce a excepciones afortunadas.

Esta carta no sé con qué propósito está escrita, ni a quién o qué apunta. Es una carta algo harta del mundo, incómoda en su sobre. Aquí en Walden/Germersheim no me entero de casi nada de todo eso, a no ser que quiera autoflagelarme un poco y encienda la radio o lea el periódico. Aquí, me paso los meses en la estación de tren mirando el cuadro de llegadas, despidiendo con gesto triste al que se marcha, corriendo por una universidad increíble, también ajena al mundo, donde se traduce incluso a mano y se prohíben ordenadores, escuchando las jam session que se montan en casa con un piano, un chelo, dos guitarras, un bajo, el saxo y la voz de Tabea, que es de otro mundo.

Pronto empieza un nuevo año y  mañana vuelvo donde empezó de verdad para mí este 2013. Mañana volvemos a Berlín con la colección de cámaras, que va creciendo, bajo el brazo.

Feliz año a todos, volveré en febrero, sin hacer mucho ruido.

Núria


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Desvíos (Traducción literaria): Hesse&Goethe

[Estas traducciones no tienen ningún fin comercial etc. etc. o lo que se tenga que decir para que la SGAE no me empapele]

Fragmento de Narciso y Goldmundo, H. Hesse:

Goldmundo: Superior…¡yo a ti!», balbuceó Goldmundo, sólo por decir algo, ya que una extraña rigidez había invadido su ser.

Narciso: «Cierto es eso», añadió Narciso. «Las naturalezas de los de tu clase, los que tenéis un sentido tierno y fuerte, los inspirados, los soñadores, los poetas, los amantes, todos vosotros sois casi siempre superiores  a los hombres de espíritu. Vuestro origen es la madre. Vosotros vivís plenamente, a vosotros se os es dada la fuerza del amor y la posibilidad de vivir sintiendo. Nosotros, hombres de espíritu, aunque a menudo, parecemos los adecuados para dirigir y gobernar, nosotros no vivimos plenamente, vivimos en la aridez de la vida. A vosotros os pertenece la plenitud de la vida, el jugo de los frutos, el jardín del amor, el bello paraje del arte. Vuestra casa es la tierra, la nuestra la idea; vuestro peligro es morir ahogados en un mundo de los sentidos, el nuestro, morir ahogados en un espacio sin aire. Tú eres artista, yo soy pensador. Tú duermes en el regazo de tu madre, yo estoy en vela en el desierto. Para mí, brilla el sol; para ti brilla la luna y las estrellas, tú sueñas con muchachas, yo, con muchachos…».

Original:

»Überlegen - - ich dir! « stammelte Goldmund, nur um etwas zu sagen, er war wie von einer Starre befallen.
»Gewiss«, sprach Narziss weiter. »Die Naturen von deiner Art, die mit den starken und zarten Sinnen, die Beseelten, die Träumer, Dichter, Liebenden, sind uns andern, uns Geistmenschen, beinahe immer überlegen. Eure Herkunft ist eine mütterliche. Ihr lebt im Vollen, euch ist die Kraft der Liebe und des Erlebenskönnens gegeben. Wir Geistigen, obwohl wir euch andre häufig zu leiten und zu regieren scheinen, leben nicht im Vollen, wir leben in der Dürre. Euch gehört die Fülle des Lebens, euch der Saft der Früchte, euch der Garten der Liebe, das schöne Land der Kunst. Eure Heimat ist die Erde, unsere die Idee. Eure Gefahr ist das Ertrinken in der Sinnenwelt, unsere das Ersticken im luftleeren Raum. Du bist Künstler, ich bin Denker. Du schläfst an der Brust der Mutter, ich wache in der Wüste. Mir scheint die Sonne, dir scheinen Mond und Sterne, deine Träume sind von Mädchen, meine von Knaben…« […]

Aus Narziss und Goldmund, Hermann Hesse, Suhrkamp, 2012 S. 60 – 66ff, 1332 Wörter

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Monólogo de Fausto, Goethe:

Fausto:
¡Ah!, he estudiado Filosofía, Jurisprudencia, Medicina, e incluso, a mi pesar, también Teología. Todo lo estudié en profundidad, con mi mayor afán y encono. Y aquí sigo, ¡yo, necio de mí!, que sé tanto como antes. Acumulo títulos de Maestro, de Doctor, y ya desde hace casi diez años confundo a mi capricho, y veo, ¡que nada podemos saber!  Mi corazón casi se consume. Cierto que soy más inteligente que todos esos necios petimetres, doctores, maestros, escritores y párrocos. No me atormentan ni escrúpulos ni dudas, no temo al infierno ni al diablo. Y aún así, toda alegría me ha sido arrebatada. No me hago ilusiones con lograr certezas, no me hago ilusiones con poder enseñar algo, ni con mejorar a los hombres o convertirlos. Tampoco tengo bienes, ni dinero, tampoco honra ni esplendor ante el mundo. Ni un perro querría seguir en este mundo un minuto más si viviera así. Por eso me he consagrado a la Magia, como si por la fuerza del espíritu y de la palabra las verdades me fueran a ser reveladas. Para que no sea menester que con este mi sudor amargo siga yo diciendo todo lo que ignoro; para  poder ver lo que el mundo alberga en sus profundidades; para contemplar su fuerza creadora y su simiente, y no volver a rebuscar entre las palabras.  

Original:
Faust:
Habe nun, ach! Philosophie,
Juristerei und Medizin,
Und leider auch Theologie
Durchaus studiert, mit heißem Bemühn.
Da steh ich nun, ich armer Tor!
Und bin so klug als wie zuvor;
Heiße Magister, heiße Doktor gar
Und ziehe schon an die zehen Jahr
Herauf, herab und quer und krumm
Meine Schüler an der Nase herum –
Und sehe, daß wir nichts wissen können!
Das will mir schier das Herz verbrennen.
Zwar bin ich gescheiter als all die Laffen,
Doktoren, Magister, Schreiber und Pfaffen;
Mich plagen keine Skrupel noch Zweifel,
Fürchte mich weder vor Hölle noch Teufel –
Dafür ist mir auch alle Freud entrissen,
Bilde mir nicht ein, was Rechts zu wissen,
Bilde mir nicht ein, ich könnte was lehren,
Die Menschen zu bessern und zu bekehren.
Auch hab ich weder Gut noch Geld,
Noch Ehr und Herrlichkeit der Welt;
Es möchte kein Hund so länger leben!
Drum hab ich mich der Magie ergeben,
Ob mir durch Geistes Kraft und Mund
Nicht manch Geheimnis würde kund;
Daß ich nicht mehr mit saurem Schweiß
Zu sagen brauche, was ich nicht weiß;
Daß ich erkenne, was die Welt
Im Innersten zusammenhält,
Schau alle Wirkenskraft und Samen,
Und tu nicht mehr in Worten kramen.



Goethe, J.W. Faust Eine Tragödie: Erster und zweiter Teil 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Theo Angelopoulos. El paso suspendido: punto de encuentro (Shangrila Ed.)


Señoras, señores y cómplices del otro lado de la pantalla. Hoy, en lugar de una entrada, os dejo esta pequeña maravilla que ha salido de los hornos de Shangrila sobre el bueno de Theo Angelopoulos. Es todo un honor para mí haber podido formar parte de este volumen en compañía de personas a las que admiro y respeto muchísimo. Podéis leer mi capitulito bajo el título Destrucción y reconstrucción narrativa en el cine de Theo Angelopoulos y dos traducciones de los textos de Irini Stathi y Ángel Quintana.

Aquí el enlace, feliz lectura: http://shangrilaediciones.com/pages/bakery/shangrila-revista-18-19-95.php


No podíamos volver a casa, Theo.