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domingo, 12 de mayo de 2013

"La cuestión humana": 5 notas inconexas

[No voy a ser capaz de escribir un texto coherente sobre La cuestión humana, no quiero sistematizarla ni simbolizarla para entenderla y que no golpee con tanta dureza. Sería terriblemente injusto. Lo único que hoy puedo hacer con ella es arrojar cartas inconexas a modo de collage psicótico. Disculpen las molestias]


(I)
Control- Incineración de Curtis


El Lager-Sachsenhausen


 "De aquí sólo se sale por la chimenea" P. Levi Si esto es un hombre
Fábrica (I) La cuestión humana
Fábrica (II) La cuestión humana

(II)
Estaría bien eso de montar un cuarteto entre los trabajadores que tocan algún instrumento en la fábrica. 

Orquesta de Auschwitz  (Auschwitz Museum)
La cuestión humana
La cuestión humana


Simon es psicólogo en una gran empresa del sector industrial. Allí, por una parte, se dedica a establecer perfiles de los empleados, para ver quién debe ocupar qué puesto o irse a la calle; por otra, crea dinámicas de grupo para poner al límite a los empleados y ver sus reacciones, o monta raves para que la chavalada se desfogue bien a gusto (como hacen los hijos de todos sus empleados, qué se pensaba). Hace relativamente poco tiempo que la empresa ha sufrido una reestructuración, pues se tuvo que despedir/eliminar de la plantilla a miles de empleados. Simon se encargó de establecer los criterios y perfiles de los que debían marcharse: rebeldes, alcohólicos, absentistas etc. Como es lógico, estas personas no interesaban a la empresa, entorpecían la producción, no cumplían las medidas de seguridad... fue racional prescindir de ellos.

Cuando se refiere a estas personas lo hace con el nombre de unidades (Stück-unité), aunque el subtitulado oficial, en este caso, desactiva toda la potencia que tiene esta palabra, una de las claves de la película, la traduce por empleado. Y NO SEÑORES. Traducir en este caso unité por empleado es una injusta humanización que trastoca el sentido de la película. Y puedo llegar a pensar que, 1) El inconsciente de quien lo haya traducido ha querido humanizar el texto, por lo aberrante que pueda llegar a sonar el referirse a los empleados como unidades (y de aquí podría salir otro texto sobre la mediación ideológica del inconsciente en traducción, pero no es el caso), o 2) Que el traductor era un incompetente de primera. Y yo, mientras me cabreaba con el traductor no podía parar de darle vueltas a las cartas de los camiones Saurer, y efectivamente, un poco más tarde en la película, salen a relucir como anónimos acusadores, poniendo en evidencia la inevitable conexión entre la lengua (y digo lengua) de los Campos y la de la Fábrica, ese idioma técnico que crea y permite mundos diferentes, un Newspeak aberrante y homicida. Pero volvamos al origen, al Stück alemán, hay una barrera inconmensurable entre Stück y unité. Se está cometiendo ya un crimen cuando se emplea la lengua para referirse a una persona como Stück, que no quiere decir unidad (sólo en el sentido de algo contable por separado, pero pierde el matiz de unicidad, de único, de unido), sino todo lo contrario, pedazo, pieza, trozo... no es ni tan siquiera una unidad personal (ya ni hablemos de identidad), no hay un uno, es una escisión de una amalgama confusa (de cadáveres amontonados, de hombres grises en la fábrica todos a una, de colas de personas que son un número, de una cifra en un informe). Y en los despachos de la empresa, se habla de unidades para referirse a los despedidos. Y en los informes de los camiones Saurer se habla de unidades para referirse a los muertos. Y el lenguaje puede ser un arma de destrucción y ocultación masiva.


(III)

La cuestión humana es una de las mejores (por no decir la mejor, aunque tampoco sé si hay otras que vayan en esta línea) lecturas fílmicas del Modernidad y Holocausto de Bauman. Toda la escena final podría estar extraída de algún epígrafe de la brillantísima obra del polaco. Aquel mantra que no olvidaré jamás y me repetí cien veces: Era como si la antigua sabiduría se hubiera reformulado: parecía que cuando Dios quería destruir a alguien ya no le volvía loco, le volvía racional.
Esto es: "Había que conseguir el objetivo y la forma de hacerlo dependía de las circunstancias, de unas circunstancias valoradas por los 'expertos' teniendo en cuenta la viabilidad y los costos de vías alternativas de acción"
Esto es: "La deshumanización comienza  ahí cuando, gracias al distanciamiento, los objetos a los que se dirige la operación burocrática se reducen a un conjunto de medidas cuantitativas.

Esto es: "Los objetos humanos [Stücke] reducidos como todos los otros objetos de la administración burocrática a puras medidas, sin cualidad, pierden su carácter específico. Ya están deshumanizados en el sentido de que en el lenguaje en el cual se narran las cosas que les ocurren o que les hacen salvaguarda a sus referentes de cualquier evaluación ética. [...] Sólo los seres humanos pueden ser objeto de los enunciados éticos. 

Esto quiere decir:
-"El único contexto en el que se pudo concebir, desarrollar y realizar la idea del Holocausto fue en una cultura burocrática que nos incita a considerar la sociedad como un objeto a administrar, como una colección de problemas varios a resolver. 
-"Fue el mundo racional de la civilización moderna el que hizo que el Holocausto pudiera concebirse"
                          [Citas extraídas de Modernidad & Holocausto, Zygmunt Bauman]
                                                         
                                                               (IV)
Esto es, La cuestión humana es una cinta valiente que se niega a dar carpetazo al pozo de la Historia y no tiene el más mínimo pudor en poner delante de nuestros ojos, en tonos aberrantemente fríos-fabriles-muertos, la confirmación de la supervivencia del horror. La cicatriz de Auschwitz sangrando y cayendo en forma de lágrima. La cicatriz de la música que aullaba en Auschwitz, la Winterreise que se cuela por las esquinas de esta película, un signo obsceno más de la locura compartida; las locuras psicofónicas de Syd Matters all the kids against the wall, all the kids against the wall. El dolor del propio lenguaje, que remite a alambres de espino, a tratamiento de unidades, deslocalización, Endlösung. El propio director de la empresa,  cuyo padre fue un comandante de las SS, censurando su propio lenguaje, atravesado por la prohibición de un lenguaje que es abismo, que es 'selección (Ausfall), reinserción (Wiedereingliederung), Plan de Restructuración (Umstrukturierungsplan), deslocalización (Auslagerung). Y era un lenguaje tan doloroso, como si el propio Celan hubiera estado redactando esos informes, con la lengua de los asesinos de su familia. Y en ese momento, leyendo esas cartas y documentos, Simon se da cuenta de qué no hay casi diferencia entre las cartas de los Saurer y la manera en la que él habla cada día o redacta un informe para hacer un perfil de acción. No la hay. Y ese momento, en el que uno ve la semilla de Auschwitz inoculada en lo más propio y genuinamente humano, en lo que hace a uno ser quién es, su propio lenguaje, en ese momento algo se rompe. Algo tiene que romperse. Saber: "no fue la probabilidad de que nos pudieran hacer "esto" sino la idea de que nosotros también podíamos hacerlo". Saber que somos la sociedad más racionalmente enferma. Saber que tenemos soluciones para todo. Incluso para la vida de los otros. 

(V)


 [Hay que separar mirada y deseo]
[El deseo siempre te persigue a ti, alma de cántaro]


[Paso de baile 1]
                                                       [Paso de baile 2]
[Paso de baile 3]


El problema de Auschwitz es que nunca podremos dejar de usar las mismas palabras con las que allí hablaban. No es obsceno seguir escribiendo poesía después del Lager, es imperdonable no haber arrancado la eficacia simbólica que tenían todas aquellas palabras, teñidas de modernidad, y que hoy en día, sigan produciendo estructuras paralelas (no digo iguales que me lapidáis) que ordenan nuestra sociedad.  Por eso, uno de los pocos gestos válidos que quedan es truncar el lenguaje, forzarlo, negar su gramática, sus normas. Ya lo hicieron los Pink Floyd en The Wall, We don't need no education. (Y responde Syd Matters en la cinta, all the kids against the wall). Y yo, yo me enciendo un cigarrillo y me aprieto la sien, y salgo a respirar al balcón, y alguien llama por teléfono y no lo cojo, y respiro por el balcón y veo las flores y odio las flores, y echo la ceniza por el balcón y guardo silencio por no poder hablar. Y creo que entonces puse algo de Avishai Cohen, creo que sí. 

Y allí estaban todos, especial agradecimiento a :

Nancy, Huberman, Bauman. Y de fondo, sólo quedaba Avishai Cohen. Sólo eso.