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jueves, 5 de julio de 2012

Poemas de Moleskine: Con todo el dolor del mundo en el rostro (Despedida y cierre)



Los ojos que queman, 
un dolor pretérito en el pulmón,
en el justo medio de las costillas,
entre donde casi nadie entra,
y todo el dolor del mundo en el rostro.

Esto es lo que queda
cuando no vive ni la ceniza;
vida sesgada por el fantasma del condicional,
por susurros mudos en miradas distantes,
y con todo el dolor del mundo en el rostro.

Tus polaroids ardiendo después de la batalla,
aún incandescentes,
entre mis manos rotas,
la mirada partida,
la mueca del amanecer insomne,
y todo el dolor del mundo en el rostro.

Las historias de ceniza,
nuestra pequeña historia,
que vuela al abismo,
sin rumbo, con la brújula rota,
y todo el dolor del mundo en las alas,
peso que le impide volar,
hacia el otro lado, lejos,
que le hace caer, sola,
viva o muerta, poco importa,
y con todo el dolor del mundo en el rostro.

Y la tumba de los sueños
será losa cruel entre cipreses deshojados,
y la tumba de la historia
de nuestra pequeña historia,
será losa de mármol ensangrentado,
con toda la sangre del mundo,
con mi sangre, la de mis golpes contra los textos,
y con todo el dolor del mundo en el rostro.

Cavaremos descosiendo 
pañuelos deshilados al viento,
los de las despedidas, 
los que secan lágrimas de piedra.
Cavaremos enterrando tus polaroids
y mis frases insomnes,
y todo irá para la tierra,
todo será de la tierra,
incluso nosotros,
dos perfiles blancos sobre la tierra mojada,
y con todo el dolor del mundo en el rostro.

Con todo el dolor del mundo en el rostro,
punto y aparte o punto y final,
si la palabra nos salva no callaremos jamás.
Aún con la voz quebrada,
aún con el semblante hecho cristal,
aún con los dedos que rozaron,
por un instante,
la eternidad.

____________________________

Dicho esto, creo que es momento de darle vacaciones al blog, a la pluma y a mi cabeza. Aunque no suelo hablar por aquí de cosas personales, solo decir que me voy un mes a Berlín y que nos volveremos a ver a la vuelta. Volveré con los posts de siempre, a hablar del Apocalipsis, de lo cruel que es la tierra, de literatura, de cine, de historias que dan vueltas en mi cabeza. Supongo que ahora necesito concentrarme en lo que -si todo va bien- algún día será una novela. Gracias a todos, amigos y desconocidos, por vuestros comentarios y visitas, entre todos habéis hecho que esto crezca día a día. Abrazos de media tarde, y hasta pronto.


Núria Molines


PD: También publicado en http://www.contra-escritura.com/

martes, 3 de julio de 2012

Cuaderno de lecturas (III): Las partículas elementales, Houellebecq



Si uno ha leído a Beigbeder (El amor dura tres años,  13,99) y quiere dar un pasito más allá, o se ha quedado con ganas de ahondar en las cuestiones que plantea el francés en sus novelas, debe leer a Houellebecq (¡imperativamente!). Y si no ha leído a Beigbeder, también hay que leerlo. Con lo poco que he leído de él me atrevería a considerarlo un autor fundamental para entender la postmodernidad literaria.  Sus obras nunca han dejado indiferente, le gusta ondear la bandera de lo políticamente incorrecto. ¿Personaje, convicción? Quién sabe, pero no está mal que de vez en cuando surja una voz discordante que nos recuerda a todos grandes verdades que no suelen decirse porque no son éticas, o estéticas o vete tú a preguntarle a Kierkegaard dónde clasificarlas. Para leer la crítica-resumen-notas al margen: 
http://www.contra-escritura.com/2012/las-particulas-elementales-michel-houellebecq-1998

lunes, 2 de julio de 2012

No respires



No respires,
aguanta hasta ser un hijo
del cielo carmín del atardecer.
No respires,
no compartas conmigo tu aliento,
tus segundos de vida,
no respires conmigo,
ni a la vez,
ni por mí.
No respires,
muere poco a poco,
como el sol entre nubes rojas,
como cielos partidos de estelas,
como antenas solitarias en la azotea.
No respires,
tápate la boca,
tápame la boca,
hazme respirar,
déjame sin aliento,
arráncame el aire,
complícame el pelo,
arráncate las uñas arañándome la espalda,
sube conmigo a la azotea del edificio,
pintaremos el cielo rojo a gritos,
pero no respires,
 ni conmigo,
ni por mí,
ni con nadie.

domingo, 1 de julio de 2012

El cielo raro de Valencia




...los coches llevan un par de días cubiertos de ceniza, el cielo está raro dice la gente. La paleta de amarillos, naranjas y rojos ha salido a pasear por el cielo valenciano, dejando un cuadro obsceno entre las nubes levantinas. Las calles amanecen a la sombra de un techo tornasolado, de un ambiente asfixiante,  de un cielo cerrado que refleja las llamas que se acercan. Miles de ojos se quedarán fijos, hipnotizados por el humo, por el olor a fuego, a bosque quemado, a casas calcinadas, a familias desalojadas... Otros miles se quedarán fijos en la pantalla, preocupados por otro "del Bosque", gritando improperios incendiarios -ejem- contra los italianos y haciendo muecas ridículas con las manos intentando imitarlos. Mamma mia! 

... y mientras todo arde, nuestro querido presidente se marcha a ver la final, la Roja se merece nuestro apoyo... y mientras todo arde, todo arde. Curiosamente hace cosa de seis meses se derogó la prohibición para poder recalificar terreno quemado, curiosamente. Tristemente se recortó en protección contra incendios en una de las zonas más secas de España y con mayor riesgo de incendios, tristemente. Y mientras todo arde, los árboles, la carretera, los chalés de lujo y los más modestos, las casas de campo, las cabañas en la montaña, arden pueblos y arde la tierra. Los señoritos bien habrán salido corriendo a su segunda o tercera residencia, habrán acomodado su esbelta figura en una hamaca bien cómoda y aah qué airecillo que corre, el resto se habrán ido dejando atrás todo lo que tenían. Probablemente se queden sentados en la calzada, mirando el reflejo del incendio en el cielo. 


....pero poco importan las llamas, el olor a humo, la ceniza que llueve en la ciudad -en la que no se ve el cielo desde hace un par de días-, poco importa... las llamas no llegarán a la Moncloa, ni a la calle Císcar, el incendio seguirá devorando kilómetros  y en el palco del estadio de Polonia las manos del presidente estarán en alto, celebrando los goles, maldiciendo al árbitro. Incluso dependiendo de como tenga el día le da por entrar en uno de sus queridos debates nominalistas "No es un incendio, son las hogueras de San Juan, esta juventud...". Poco importa, cuando el partido empiece casi nadie mirará por la ventana, casi nadie se sacudirá la ceniza que se posa amarga sobre su hombro, casi nadie toserá por el humo. Repito, casi nadie.

...¿padre, no ves que estoy ardiendo?, ¿no ves que todo arde?, ¿no entiendes que todo tendría que haber ardido antes, pero en Moncloa, en la calle Císcar?, ¿no ves que entra el copago y la subida de la luz?, ¿no ves como arden la escuela pública, los hospitales, los derechos sociales?, ¿no ves que mientras 11 chuloplayas le pegan a la pelotita nacionalizan Bankia?, ¿no ves que tengo compañeros que no podrán matricularse en la universidad por la subida de tasas?, ¿no ves que para tratarse un cáncer hay que esperar meses o irte a cien kilómetros de tu casa?, ¿no ves que las empresas aplauden la reforma laboral y despiden con orgullo y satisfacción?, ¿no ves que  el país arde?, ¿no ves que nos cogemos de la mano con los países tercermundistas?, ¿no lo ves? 

Pero es más sencillo no verlo, cerrar la ventana, que no entre la ceniza, echar un poco de perfume (del caro o del de Mercadona, depende del barrio) para que no huela a humo, enchufar la tele y tararear el himno.  O comprarse el Superdeporte y decir "Roja alégrame el día". (Nota al margen, ¿a nadie se le ha ocurrido ir a quemar la sede del periódico para que "se les caliente el alma"?) Igual mientras veis el partido suben el IVA, o bajan las pensiones, pero da igual... yo soy español, español, español, putos italianos mafiosos. Mamma mia! No importa que hayan ardido 500 km2, no importa que el cielo de Valencia esté raro, que el olor a Apocalipsis empiece a sudar por los poros de la piel, no importa que todos estemos corriendo de la mano hacia el precipicio con España clavada en el costado, con todo el dolor del mundo en el rostro y el reflejo del fuego (interior y exterior) en los ojos incandescentes, no importa. Las manos lanzarán la ceniza a los ojos, para no ver. La ceniza cubrirá a este país que ya está quemado por dentro, en sus entrañas podridas de capitalismo corrupto y apolillado, la ceniza sustituirá ese filón de caspa que solía sobrevolar nuestro país, y sobre todo se llevará las canciones. No sonará la Novena. No sonará. Y mientras Valencia arde, nosotros ardemos con ella, bailando un tango envenenado, con la pulsión dando vueltas a nuestras cabezas insomnes, mirando al cielo de reojo y sacándonos del ojo una traza de ceniza y una lágrima por todos los incendios, propios, reales y ajenos.